Odyseo, siempre tan lúcido escribía en El viaje de la Vida: "Estamos exactamente donde lo dejamos. ¡Señoras y señores, amigos todos, bienvenidos a la realidad!!!".
En estos cinco días, por no decir que en estos casi cincuenta años, he podido comprobar que -en efecto- el año nuevo se parece tanto al viejo que ya viene con arrugas de fábrica y alguna que otra mancha. Ya pasaron para mí esos treinta y unos de diciembre tintados de esperanza.
Recuerdo ahora -sin embargo- esa imagen del Año Nuevo como un niño en pañales junto al Viejo como un señor barbudo y achacoso.
Ahora creo que en esencia nunca cambiamos; pero hace falta algún pequeño estímulo, para que al menos lo hagamos en algunos pequeños detalles que -al fin- son tan importantes.
Siempre hemos de concedernos otra oportunidad.

Feliz Año! Interesante el mensaje, comparto tu opinión. La humanidad ha progresado en muchos aspectos, pero los humanos hemos progresado poco como seres.
un abrazo!
Definitivamente el año nuevo no nos traerá nada si no hemos peleado o trabajado por ello, tienes toda la razón en ese sentido Pepe, sería muy fácil sólo esperar.
También creo que esa transición nos sirve para tratar de renovarnos, en muchos sentidos, hacer una parada y ver hacia atrás para observar el camino recorrido, sin pensar tanto en los famosos propósitos, porqué por lo general no se cumplen. Yo soy de esa idea.
Un abrazo y que tengas un genial año lleno de éxitos y salud.
Muchas gracias por vuestros deseos. Mira que acabo de reparar en que hoy hace un año escribí mi primer post: Lo mejor de cada casa.
Parece que fue ayer. :)
Querido amigo, gracias por los cumplidos, absolutamente prescindibles e innnecesarios. Tienes razón, a veces se necesita de esos pequeños (y falsos) estímulos para volverse a poner en marcha y recuperar las ilusiones que yacen sobre bajo toneladas de escombros cotidianos.
Un abrazo
Feliz de todo otra vez, ubu, y que nos veamos diciendo lo mismo el año que viene.
Beso.
M.